Sorbo a sorbo

           

             Muchos no pensaban ver más letras como estas que atormentan las miradas. Descifrarme siempre fue ambición de no pocos descubridores natos de palabrería que escapaba de lo corriente, lo usual. Muchos creían que era el final, que la inspiración era efímera, algo capaz de alzar el vuelo sin despedirse.

            No es esta la novela que siempre soñé escribir. Me vengo a referir en este caso a la tenue emboscada de ojos que persiguen con insistencia lo idílico, lo soñado. Y lo cierto es que la vida caza almas, una a una, a su paso por la suave brisa que recorre los cuerpos que creemos en lo que viene luego, en la felicidad del mañana.

            Regresé con la brillante idea de abrirme paso entre la vida, de recorrer cada rincón de este mundo maravilloso que he descubierto. Volé tan alto a la largo de miles de kilómetros, que en cuatro meses y tres días supe con certeza que mi camino no estaba al otro lado del Atlántico.

            Para aquellos que persiguen un sueño, la vida se alcanza rápido cuando somos nosotros mismos y creemos en las cosas que nos hacen felices. Cerrar los ojos y abrirlos, ver un mundo nuevo donde los problemas consisten en decidir entre lo bueno y lo mejor, un camino sin desvíos y sin regresos, con un final que sonríe cada vez que te acercas. El amor es algo maravilloso.

            Esta mañana he salido a pasear, he recorrido el muelle mientras sacaba a pasear al perro. Me he sentado en la terraza del puerto para tomarme el café sorbo a sorbo. Me fascina contemplarla cada día, es la imagen más hermosa que he visto jamás, y es una sensación que llevo varias semanas experimentando.

            Después me he sentado un rato a meditar con los pies colgando del muelle. La vida de aquí arriba está mucho mejor. De qué sirve flotar, divagar entre percepciones vagas e ilusas. El amor verdadero es algo firme, algo que se labra y que empieza por uno mismo. Es lo que ofrecemos a nuestra pareja sin esperar nada a cambio. A veces pienso que la historia ha tergiversado la forma en que vemos los sentimientos.

            Quizás me he vuelto loco. A lo mejor ya no soy el mismo que hace dos, tres años, pero sí soy lo que soñé cuando tenía diez o cuando entré en la facultad. Se puede defraudar a mucha gente, pero no estamos aquí para defraudarnos a nosotros mismos y a la gente que nos quiere. En la vida todo es relativo, y la amistad va con pinzas que los intereses dejan caer en ocasiones.

            Uno mismo, consigo y batallando por el prójimo que se vuelca contigo. ¿Algo más? A lo mejor no pensamos que no es que sea suficiente, sino que lo necesario comienza por acatar lo imprescindible. Y tu, reina mía, me has devuelto la vida y has hecho que toda esta historia tenga el más maravilloso de todos los sentidos.

            He cruzado la frontera de tener en cuenta posiciones adversas y contradictorias. He pasado de rondar la nocturnidad a vivirla con la sangre alterada. Y escribir es algo que ha marcado una etapa y que ahora prepara una nueva. Me levanto y comienzo a andar. Voy ensimismado y sin darme cuenta tropiezo con alguien. Es ella. No me lo puedo creer, me muero de vergüenza.

La vida me sonríe, los sueños no es que no me sonrían, sino que se notan menos. Al fin y al cabo existir es lo más grande, y lo otro es una simple afición, dejémoslo ahí. Ella sigue su camino cuando le pido disculpas para toparme con una sonrisa preciosa que se acompaña con una bonita mirada marinera. Entonces me doy la vuelta.

- ¡Perdona! ¡Se te ha caído esto! –le digo mostrándole un trozo de papel cuyo título alcanzo a leer brevemente: “La vida comienza por un sueño que te estremece en la mañana”.

            – Sí, es mío, lo siento.

            Ha regresado hacia mí con la mirada fija en algún punto del océano. Seguro que ella también tenía un sueño.

            – Disculpa que sea tan atrevido – me estoy poniendo un poco nervioso -. Verás, hace tiempo que te veo pasear por el muelle. Me pregunto si podría invitarte a un café.

            De camino a casa sigo la senda de mi perro. Sigo pensando que los cambios son buenos. Quizás debería retomar lo que dejé anclado en mis pensamientos. Tengo que empezar de nuevo, hay mucho por hacer.

            A veces he pensado que cuando la vida supera a los sueños la inspiración gira y cambia de rumbo. No es que se frene en seco, sino que prepara otras maneras, otro modo de seguir conquistando rutas indescriptibles. Lo idílico o soñado deja paso a la experiencia y la crítica. Por qué escribir de la tristeza si la angustia encarcelada es humo disipado. Qué más da si cada mañana y cada noche miro al cielo y te forjo en mis pensamientos, amapola de mi primavera.

            Subo las escaleras de casa, me pongo cómodo y me siento a escribir. Esta mañana, sorbo a sorbo he conocido a alguien muy especial. Cierro los ojos y me quedo en blanco unos segundos. De pronto comienzo a divagar, este mundo nuevo es fascinante. Es la chica más hermosa que he conocido nunca, esta noche viene preciosa y le estoy contando sobre mi nueva novela. Seguro que le encantaría saber que es la protagonista de esta historia, se adapta a la perfección a todo aquello que llevo esperando una vida entera. Estoy sintiendo cosas indescriptibles. De repente despierto, parpadeo unos instantes y comienzo a teclear.

Me he enamorado del amor de mi vida…

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1 comentario

  1. :) dijo:

    diciembre 2, 2010 a 12:23 pm

    No dejes de escribir nunca, haces feliz a muchas personas que te leemos…


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