El Miracle

“Todas las personas pueden caer. Todas pueden sonreír a pesar de las dificultades que no se ven, todas pueden ayudar sin descanso por encima de su ser. Y por eso mismo, todas las personas pueden volver para escribir un punto y final que deje de querer y empezar a regalarse grandes cosas sólo a su propio ser.”

Francis Campos

“La soledad es una pasada a veces…lo malo de la soledad es que es tan buena que te acostumbras…”

Anónimo

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El miracle es salir cada día a la calle a partirse la cara por la gente que realmente merece la pena. Sonrío a la vida y ella me sonríe a mí. Es la mutua sensación de no debernos nada. Ese ajuste de cuentas no pendiente que deja a la deriva a quien no conviene.

Qué es lo peor que podría suceder si apago el teléfono un día. Y qué pasaría si lo hiciera dos, o tres, o más tiempo. No pasaría nada. Algunas personas seguirían estando ahí. Entenderían tu modo de vida, tu manera de sonreír aunque las cosas no sean como nosotros queremos. Lo entenderían porque esperan y quieren lo mejor para ti, por encima de lo mejor de ti.

Siempre he pensado que hay un punto en la vida en el que tenemos que hacer un ERE. No una criba normal, sino una selección natural, un descarte sincero, con la única contemplación de tener fe en las personas que a lo sumo componen los dedos de un mano. Es a mi juicio un acto de salud mental.

Y entonces le damos la bienvenida al silencio, y frenamos la sonrisa, y a escondidas mantenemos la mirada perdida en algún punto incierto. No existe en la vida nada más puro que actuar con la mano en el corazón. Por eso mismo, cuando nos quedamos solos con nosotros mismos, no estamos pensando, sino sintiendo que lo que de verdad queremos es eso, pasarnos la vida sintiendo.

Hay un milagro en el que muy pocas personas creen. No por falta de fe, sino por dejadez; no por falta de voluntad, sino por falta de actuar. No importa que la libertad nos otorgue la oportunidad de escaparnos lejos de todas aquellas personas que nos miran como a nadie. Lo que importa es que un día al levantarnos esas personas habrán escapado más lejos que nosotros.

Y no me refiero al hecho aproximado de aproximar nuestras manos y nuestros labios, sino al hecho de golpear hasta matar, y silenciar hasta hacer mudas las palabras. El corazón se nos muere de no usarlo. Y es cierto que llega un día en que ni siquiera late, ni ya lo hará. Hay veces en las que sin saberlo estamos aniquilando la posibilidad de sonreírle al infinito, o al menos a aquello que puede durarnos toda una vida.

Y no pasa nada, porque no hay nada más claro que no responder a una pregunta que nos ofende. Porque la ofensa no es una demostración de sentimiento, sino una lanza que nos aleja de cualquier opción y deja en entredicho nuestra capacidad de amar. Es una manera de decirle a la otra persona: “yo soy lo que importa, y mi felicidad está por encima de la tuya”.

El egoísmo ha hecho mucho daño. Nos pasamos la vida queriendo cambiar a los demás, culpando al prójimo de todo lo malo que nos sucede. Es como si necesitáramos esa dependencia interna de no sentirnos responsables por nada, y al transmitir todas esas cosas negativas echamos de nuestra vida a alguien que mataría por nosotros. Es entonces cuando la vida sitúa las cosas en su sitio. El bien nunca puede convivir con el mal.

Y otro día topamos con problemas comunicativos. Con esa intención de pasar de largo evitando una sonrisa. Es como divisar a alguien a lo lejos y pretender al mismo tiempo mantener el horizonte a miles de kilómetros. Como si para nuestros adentros la vida fuera a respetarnos esa distancia sin desgastar el timón de la otra persona. También se cansan de esperarnos y nosotros de esperar a los demás. Y es en ese bailar a distintas horas donde muere el amor y se evapora el miracle.

La vida ha ejercido su papel de justiciera. El reset necesario de tomar la iniciativa cuando los demás se dejan llevar. Yo adoro fluir, pero amo decidir y sueño con sentir. Será que el valor de romper con todo provoca un huracán que arrasa con ese todo a su paso. No estamos preparados para sufrir, por eso no confiamos en nadie. Pero en realidad no estamos preparados para dar el primer paso, que simplemente significa avanzar sin retroceder, y dedicarle el tiempo necesario a las personas que nos harían planear sin descanso. Vivir no consiste en correr mucho sin saber hacia dónde, ni en justificarse, ni en evadirse. El verbo vivir contempla cambiar de paradigma y ejercer el claro compromiso de decirle a los demás lo que somos y lo que queremos para que un día en el que hayamos dejado de creer en todo, se produzca el miracle de que dos personas bailen en el mismo lugar, a la misma hora y al mismo ritmo.

Vuelo Barcelona-Sevilla

Miércoles 8 de junio de 2016.

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2 pensamientos en “El Miracle

  1. Joan dice:

    Hola Francis.Pienso que el descarte sincero es sólo hacer una elección. Si no tomamos decisiones, si no seguimos un rumbo, descartando otros, la vida nos va llevando.Lo mismo con las personas que nos rodean, pero más difícil. Te lo dice alguien a quien le cuesta mucho tomar decisiones.Un abrazo y gracias por tus reflexiones.

  2. Carlos dice:

    Que grande eres!

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